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Eclipse. El crepúsculo de los ídolos

La saga de Crepúsculo se construye como un camino por las depresiones del fin de la adolescencia y sus bruscos cambios bajo el manto de las leyendas del vampirismo y los licántropos generando una mitología propia capaz de atraer la atención del público juvenil.

Eclipse (Eclipse, 2010), la última de las entregas de la saga de Crepúsculo fue dirigida por David Slade (Hard Candy 2005; 30 days at night, 2007) es la que cierra el círculo lunar de este periplo adolescente y le permite a Bella Swan (Kristen Stewart) proyectar su futuro sobre la base de sus propias decisiones.

Atrapada entre el amor del vampiro Edward (Robert Pattinson) y el licántropo Jake (Taylor Lautner) los sentimientos de Bella se confunden mientras un ejército de vampiros recién convertidos se apresta a una batalla territorial. El clan de vampiros Cullen, al que pertenece Edward, se alía con los hombres lobo al enterarse que el ejército vampiro es una estratagema de Victoria, una antigua enemiga del clan, para vengar la muerte de su novio a manos de Edward asesinando a la novia de este, Bella.

La dirección de Slade es impecable, destacándose principalmente en las escenas de acción. La adaptación de Melissa Rosenberg de la novela de Stephenie Meyer nuevamente es precisa y fiel en al tono conservador de la historia a través del respeto a la autoridad y a los valores de la castidad y las tradiciones.

Las anécdotas de las conversiones de los miembros del clan Cullen en vampiros y las historias tradicionales de los indígenas licántropos, a pesar de lo trillado y insulso de la propuesta argumental, aparecen como datos de color gracias a la maestría de Slade que rescata el film del sinsentido amoroso y el melodrama adolescente de los films anteriores de la saga.

Es para destacar la mediocridad de la metáfora política acerca de la comunión de los licántropos indígenas con la naturaleza y de la relación del hombre blanco europeo destructor con los vampiros. El espíritu guerrero indígena contra la delicadeza de la cultura occidental se da un encuentro lamentable como medio de sostener por dos horas la propuesta.

A pesar de poseer un ritmo más acelerado que Crepúsculo y Luna Nueva, Eclipse nunca logra escapar de la carencia de ideas y la falta de profundidad que recorren todo el guión. La posibilidad de la elección del destino propio a partir de la graduación y el enigma de la transformación de Bella en vampiro es solo una pantalla para estirar la duración del film en una serie de interminables monólogos que no conducen a nada y solo confirman que la única razón para mirar la película son las pequeñas atribuciones que el director se tomó en este encargo industrial para un público acrítico.

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Categorías:cine
  1. kata
    julio 11, 2010 en 12:36 pm

    uuuuuuuuh mi me gusta mucho
    eclipse y las sagas mi actor
    favorito es edward cullen y
    a ustedes no

  2. susi
    julio 11, 2010 en 9:19 pm

    me en canta eclipse

  3. lulu
    noviembre 2, 2010 en 10:53 pm

    es una peli super

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