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Archive for 28 abril 2010

Iron Man 2. Dios está sangrando

Las historias de los comics se atreven a indagar en regiones que el cine tuvo prohibidas o que simplemente censuró para captar a la media de un público conservador. Este mundo plagado de superhéroes pone a la política ante un límite ante el cual las respuestas son inútiles y le da al cine una brisa de aire fresco con ideas que nutren nuestra imaginación y nos permiten pensar en un futuro que ya está aquí.

Todo el equipo de la primera entrega de la saga de Iron Man vuelve a poner en funcionamiento al hombre de acero nuevamente de la mano del director Jon Favreau y del guionista Justin Theroux adaptando el comic de Stan Lee, Don Heck, Larry Lieber y Jack Kirby de la factoría Marvel.

En esta segunda parte, Tony Stark (Robert Downey Jr.) ha confesado que es Iron Man e intenta rescatar el legado de su padre reinaugurando Expo Stark, una exposición sobre tecnología donde se conocerán todos los avances científicos hasta la fecha en todo el mundo. En medio de esta carrera del progreso, el hijo de uno de creadores del reactor de Iron Man, ex colaborador del padre de Tony, Iván Vanko (Mickey Rourke) decide tomar revancha contra Stark para vengarse del destino de su padre, que ha muerto en el olvido.

Mientras el Congreso intenta que Stark entregue Iron Man al Gobierno y la competencia intenta construir su propia versión militar, Tony abusa de su carisma, de la impunidad del  dinero y de su nueva posición de superhéroe mundial para enaltecer su narcicismo con el fin de disfrutar la vida ante una muerte inminente que lo acosa debido a la toxicidad de las baterías de Paladio que el reactor que lo mantiene vivo necesita.

La segunda entrega de Iron Man continúa con la crítica al militarismo, esta vez denunciando los negociados entre el ejército y los contratistas privados representados por Justin Hammer (Sam Rockwell) quien contrata a Vanko para producir prototipos del traje con el fin de obtener un contrato con el Pentágono para producir armas.

La complejización de la ciencia ficción y de los superhéroes a partir de los avances tecnológicos le ha permitido al personaje convertirse en la representación de todos los riesgos que acechan a los avances científicos. La actualización de las utopías sobre las posibilidades del progreso y sus alcances en nuestras vidas se esfuma ante el peligro de nuevas armas sofisticadas para destruir.

Los discursos acerca de la amenaza que pende sobre los Estados Unidos se caen a pedazos ante una estructura que sólo busca excusas para crear armas a partir de cualquier avance científico en nombre de la libertad.

La verdadera cara de nuestra sociedad aparece ante las crisis que amenazan con destruir todo el legado histórico de una comunidad. Iron Man deberá enfrentarse ante estos peligros para salvarse y proteger al mundo de aquellos que quieren utilizar la tecnología para enriquecerse a costa de las guerras.

El enfrentamiento contra los villanos se convierte en una lucha contra sí mismo y Tony debe enfrentar sus propios fantasmas para superar la adversidad y derrotar a Vanko y a Hammer mientras sus propios amigos lo abandonan debido a su descontrol y a sus nuevas amistades infiltradas en Industrias Stark para evaluar su posible candidatura para pertenecer a Los vengadores, un sindicato entrenado de superhéroes liderado por Nick Fury (Samuel L. Jackson).

Dios está sangrando y hay mucha sangre en el agua. Los tiburones se impacientan mientras las silenciosas batallas por el progreso en los laboratorios secretos nos alejan cada vez más de la inmediatez y nos lanzan al mundo abstracto de la matemática. En esta ciudad de superhéroes y de individuos que necesitan ser salvados, el fantasma en la maquina es cada vez más ininteligible y los misterios de la fantasía son cada día más reales.

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Categorías:cine

Mary and Max. La belleza de lo inesperado

El universo de las relaciones humanas es el más complejo de los entramados al que nos enfrentamos diariamente a través de respuestas a los interrogantes a los que somos arrojados por la realidad.

La opera prima de Adam Eliot, Mary y Max (Mary and Max, 2009) es una fábula basada en una historia real acerca de la amistad y la psique humana que nos presenta los dilemas del rechazo a lo diferente y las formas de encarar los problemas personales.

Mary (Bethany Whitmore y Toni Collette) es una niña australiana cuyos padres viven en su propia miseria personal atrapados por la frustración y la bebida. Max (Philip Seymour Hoffman) es un neokorkino  adulto maniacodepresivo con sobrepeso cuya frágil existencia depende de controlar las pequeñas experiencias de su mundo para impedir cualquier sorpresa.

Un día, Mary decide escribir una carta al azar con preguntas acerca de la vida a un desconocido en Estados Unidos. Max recibe la carta y el sobresalto lo paraliza hasta que decide responder a la carta. El intercambio epistolar continuará durante años hasta convertirse en amistad mientras Mary crece y Max intenta aplacar las fobias suscitadas por esta relación inesperada.

Los pequeños detalles de la historia van construyendo esta poesía acerca de las dificultades de la vida. La belleza de los personajes impregna todo lo que tocan y lo que podría ser considerado una manía pasa a ser una demostración de amor que solo puede ser juzgada por sus protagonistas en la intimidad. La música nos permite ingresar en esta intimidad y vivir la relación en todo su esplendor.

Mary and Max nos recuerda que el mundo y las relaciones humanas no deben ser juzgadas sino vividas. A pesar de no conocerse estos personajes construyen un cariño conmovedor con el cual enfrentar un entorno que reacciona hostilmente ante lo diferente. A veces la vida solo es cuestión de abrir nuestro corazón a lo inesperado.Mary

Categorías:cine

Celda 211. Soberanía carcelaria

Los que no tienen nada que perder luchan por todo sin especular acerca de las consecuencias como fanáticos, necesitados de una causa que ilumine el oscuro fondo al que la marginación los condujo.

La rebelión carcelaria que el director y guionista Daniel Monzón construyó en Celda 211 (Celda 211, 2009) es una adaptación de la novela homónima de Francisco Pérez Gandul que aborda con valentía el problema de las condiciones de vida de la población carcelaria y del régimen de los presos políticos vascos en España.

Juan Oliver (Alberto Ammann), un funcionario de prisiones recién contratado, concurre a la prisión un día antes de su incorporación oficial para conocer a sus compañeros y familiarizarse con su nuevo puesto de trabajo. Un accidente durante un motín carcelario liderado por uno de los presos más peligrosos, Malamadre (Luis Tosar), dejará a Juan inconsciente en la celda 211. Al despertar decide tomar el riesgo de representar el papel de un nuevo recluso para no ser tomado como rehén. El motín convertirá lo que era una vida perfecta en una pesadilla en la que la venganza no es suficiente para aplacar la violencia desatada.

El enfrentamiento entre la sociedad y sus demonios es una vez más actualizado de forma brillante. Toda la gama de marginales que la sociedad quiere poner debajo de la alfombra y no es capaz de tolerar queda recluida bajo el mando del sistema judicial y encuentra su libertad en el único acto de soberanía que conocen, el motín.

A pesar de algunas fallas en la credibilidad del guión la historia se abre camino a partir de las descollantes interpretaciones de los actores que personifican a los presos. El ritmo acelera las pulsaciones en una carrera contra la muerte que no ahorra reflexiones sobre las condiciones materiales de las cárceles y la hipocresía de los políticos al respecto.

La represión y la lógica policial carcelaria puestas en cuestión a partir de una historia que analiza críticamente la situación penitenciaria española y la fragilidad e inoperancia del sistema disciplinario.

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La cinta blanca. El mal al desnudo

La sutileza de los cambios sociales solo puede ser captada mediante exhaustivos análisis que desmenuzan los intrincados caminos que dieron lugar a la aparición la ruptura.

La cinta blanca (Das weisse Band – Eine deutsche Kindergeschichte, 2009) puede ser leída como un cuento infantil alemán perverso en blanco y negro acerca de la aparición de la violencia y la brutalidad en la sociedad alemana a principios del Siglo XX.

En su última película, el guionista y director Michael Haneke, aísla y estudia como en un laboratorio el germen del mal a partir de confusos episodios de violencia en una aldea alemana en los años previos al comienzo de la Primera Guerra Mundial.

A partir de la narración de un profesor rural de ciertos acontecimientos que conmocionaron los valores y la moral de un pequeño pueblo rural de campesinos alemanes, la caldera de la represión a punto de explotar se ilumina a través de diversos sucesos violentos que involucran a los niños y jóvenes del pueblo. Las tradiciones colapsan y solo las apariencias sostienen una estructura que ya no puede cohesionar.

Subrepticiamente, el mal se apodera lentamente de todo, quebrantando todas las prohibiciones dejando a los personajes desamparados ante su propia impotencia. Haneke indaga en la esencia de la maldad para presentarla en todo su esplendor, desnuda, perturbadora. Ahí donde los personajes no se atreven a mirar es donde se pierde la inocencia y comienza el despertar del monstruo que guiará el corazón alemán por medio siglo.

La cinta blanca representa la pureza perdida y el fin de una generación y sus valores. Los personajes asisten imperturbables al espectáculo del desmoronamiento de la ética protestante y el surgimiento de algo nuevo que corroe con fiereza las entrañas de una sociedad decadente.

El tono realista del film afirma la inquietud de nuestros miedos y nos ofrece una visión de la irracionalidad que quebró el equilibrio de los ideales de la moderación protestante. La cinta blanca es un viaje por las manifestaciones del mal, sus velos y sus guaridas posando la mirada sobre la barbarie que siempre está a la espera.

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