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Archive for 29 enero 2010

Invictus

La política es una de las formas de construcción de una comunidad. En esta ecuación social el balance entre la democracia y el liderazgo es una línea en tensión muy frágil que de estirarse de más puede romperse. Clint Eastwood parece haber encontrado en una especie de humanismo nihilista el punto de equilibrio en la construcción de un mundo en común.

Invictus (2009), la última película de Clint Eastwood, relata la historia del comienzo de la presidencia de Nelson Mandela (Morgan Freeman) al frente de Sudáfrica y su amistad con el capitán del equipo de Rugby sudafricano (Springbocks), Francois Pienaar (Matt Damon).

Al finalizar el sistema del apartheid que segregaba de la vida política (apartheid significa segregación y la política implantada bajo este sistema implicaba una discriminación política, económica, social y racial) a la mayoría negra del país todos pensaron que había llegado el momento de la revancha, del castigo. Las expectativas de los negros oprimidos era tan grande como el miedo de los blancos. Todos actuaban bajo esa lógica menos un hombre que había pasado veintisiete años en prisión por luchar contra un sistema que lo discriminaba por su color de piel. Ese hombre resultó electo presidente en 1994, un año antes del mundial de Rugby cuya sede era Sudáfrica. Mandela vio la importancia del deporte en la unión de un país y no dejó pasar esta oportunidad para desarrollar su política de perdón  y reconciliación.

El film es una joya del humanismo que expone la visión de los guardaespaldas de Mandela, sus allegados más íntimos, los jugadores de los Springbocks y sus familias, en una suerte de deconstrucción de las ideologías cotidianas que funcionan como prejuicios.  En momentos en que el concepto de memoria esta a la orden del día en países como Argentina y Sudáfrica que han sufrido dictaduras que cubrieron de sangre la historia del país, este film se convierte en una pieza clave de nuestro presente/futuro.

Eastwood demuestra una vez más que es un maestro de ajedrez cinematográfico al recorrer todos los matices del proyecto de reconciliación entre blancos y negros en Sudáfrica llevado a cabo por Mandela. El eje de la historia es la actuación de los Springbocks en el mundial de Rugby bajo la idea de que pequeñas medidas de reconciliación pueden generar grandes resultados en el momento justo.

El humanismo de Eastwood nos vuelve a sorprender donde más nos duele, en nuestras convicciones políticas, demostrándonos una vez más que las decisiones basadas en la serenidad y el espíritu de reconocimiento del otro como persona son la base de la construcción de una Nación.

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Astroboy

El despegue de la industria del entretenimiento en Japón después de la Segunda Guerra Mundial dio el puntapié inicial al nacimiento de un nuevo género literario, el manga (comic japonés), a partir de la síntesis de la tradición del arte gráfico japonés y de la historieta europea. Astroboy fue la primera de estas publicaciones masivas en cruzar las fronteras de la isla del lejano oriente para transformarse en el primer anime de exportación. Osamu Tesuka, el creador de Astroboy y de toda la estética del manga actual, le vendió en 1963 los derechos de la emisión del anime a la cadena televisiva norteamericana NBC y así nació el mito de la animación japonesa.

Después de diversos intentos por revivir el personaje nos llega una nueva versión de Astroboy animada con el sistema CGI 3D (Computer Generated Imagery), esta vez dirigida por David Bowers, que mantiene la estética del robot original con sus característicos grandes y expresivos ojos redondos.

En un contexto social de segregación de los parias, Metro City es la capital de la distopia: una isla ciudad flotante en la que la burguesía escapa de la contaminación ambiental causada por el desarrollo industrial. En este paraíso de la tecnología el Dr. Tenma, director de los proyectos científicos de Metro City, pierde trágicamente a su brillante hijo Toby en un experimento del Gobierno y decide usar sus conocimientos y su acceso a la más avanzada tecnología para construir una réplica exacta del niño. Tenma no se sobrepone a la pérdida del hijo y rechaza al niño robot que es perseguido por el Gobierno por su invaluable y única tecnología. Al caer en la superficie junto a los desechos de la ciudad la aventura que lo llevará a buscar una identidad en este mundo hostil al que ha sido arrojado comienza para el replicante de Toby.

La perla la película es la inclusión en tono de comedia del Frente Revolucionario Robot, un movimiento revolucionario con una iconografía constructivista soviética que usa como logo el puño en alto sobre ladrillo del mayo francés.

Las ambiciones desmedidas de poder del presidente Stone pondrán a Astroboy en medio de las intenciones de entablar un conflicto bélico con la superficie para perpetuarse en el poder en esta aventura cuya trama antimilitarista y ecologista sobre la búsqueda de la identidad posee numerosos guiños cinematográficos y hermosas metáforas acerca del mundo y los valores que le estamos legando a las futuras generaciones.

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